
¡Oh WiFi! Has entrado a nuestras vidas para eliminar un cable y permitirnos disfrutar, casi sin inconvenientes, de Internet en casi todo lugar que tenga una conexión.
Sin embargo, no siempre la señal de nuestros routers es buena. En MAKE: dieron un gran tip, que es tan efectivo como económico y simple.
Sólo se necesita una latita de cerveza o gaseosa de aluminio; un cuchillo, unas tijeras y algún adhesivo tipo cinta de embalar o una masa.
Los pasos son:
1 – Limpiá bien la lata
Sacale todo lo que tenga adentro y cerciorate de que no le quede nada de jugo, gaseosa o birra. Lo hacés con agua y jabón para luego secar con papel. Es fácil de darse cuenta si la lata está limpia a partir de la presencia o no de pegatina.
2 – Retirá la lengüetita
La famosa “chapita” de la lata no nos sirve para nada, así que la retiramos. Los más hippies pueden hacerse un adorno.
3 – Cortá el fondo de la lata
Con un cuchillo y mucho cuidado, cortá haciendo una línea recta horizontal alrededor de la parte inferior de la lata. Hacelo de modo firme para asegurarte un corte limpio. Quitale el culito de la lata y tiralo rápido, no vaya a ser cosa que lo pises.
4 – Hacé la base
La base para la extensión de tu WiFi será la parte superior de la lata. Girá el frasco boca abajo y utilizá el cuchillo para hacer un corte horizontal parecido al del paso tres, pero dejando una sección de unos tres centímetros de metal sin tocar.
5. Desplegá “las alas”
Abrí la lata y armá una suerte de vela, con la base en la parte superior de la lata y los paneles hechos con su cuerpo. Fijate en la foto de arriba
5 – Colocá la lata para el Router
Ahora que tenés la lata tal como la queríamos, colocala en el router haciendo que la antena atraviese el agujerito por donde se bebe la gaseosa. Con una cinta u otro adhesivo que sea fácil de sacar, fijá la lata al router.
La antena funciona como un mástil y las pantallas ayudan a la función de router. ¿Por qué funciona? El metal de la lata y la forma que adopta con su corte abierto, enfoca la señal desde y hacia el router.