Alexa Crisa, una estudiante de 23 años de Georgia, conducía su auto por una autopista cuando sintió un golpe en el guardabarros de su auto. Acostumbrada a pequeñas piedras en el camino, no le dio mayor importancia.
Pero cuando llegó a destino, un Target, se encontró con un iPad incrustado en el frente del auto. Aparentemente la tablet voló de un vehículo que tenía enfrente (no se sabe cómo salió por un techo corredizo) y se le clavó en la punta.
Lo mejor de todo es que el aparato aún funciona. “Si sólo hicieran los iPhones así de resistentes… a mí se me viven rompiendo”, tiro Alexa.
Rápidamente, la historia de volvió viral:
WOW! Thanks so much for all the support on my crazy car story. 1,000,000 views and counting imgur.com/HuSYkHE
Otro motivo por el cual es importante la correcta comprensión de texto. Federico me avisó que a raíz de un hashtag por la muerte de Margaret Thatcher, varios fanáticos de Cher se llevaron un desagradable susto.
Es que, al toque de fallecer la Dama de Hierro, se instaló en Estados Unidos el hashtag #nowthatchersdead.
La idea era: #NowThatchersDead, Now Thatcher’s dead. Pero algunos leyero #NowThatChersDead, Now that Cher’s dead y entraron en pánico, hasta que la cantante dio señales de vida.
Es, quizás, uno de los miedos más difundidos y una de las leyendas urbanas que más versiones tuvo: despertarse en un cajón bajo tierra, dado por muertos y sin nada que hacer.
No es exactamente lo que le sucedió a este hombre pero se le parece. Los empleados del depósito de cadáveres de Libode, en Sudáfrica, se asustaron al escuchar gritos provenientes de una de las cámaras frigoríficas del lugar.
Era un hombre de 50 años cuyo “cadáver” había ingresado 21 horas antes por pedido de la familia, que no podía despertarlo y pensó que había fallecido. Pero los problemas de este buen señor -cuyo nombre no trascendió- no terminaron allí, ya que los empleados creyeron que se trataba de un fantasma y escaparon. Mucho más tarde un equipo médico lo encontró y fue hospitalizado por deshidratación.
Hay chicas con complejos por tobillos anchos y chicos con pies feos. Bueno, Liu Sau les gana a todos con su raro síndrome.
Esta chinita sufre de “Pata de Elefante”, una severa inflamación en una de sus piernas, que le impide llevar una vida normal. Es más, está a punto de perder el miembro (ancho como la cintura de uno de sus hijos) porque no puede pagar el costoso tratamiento.
Todos conocemos gente despistada, pero creo que pocas como Mariana Aguirre, una chica de Campana con un verdadero drama de la vida.
Mariana tenía todo listo para casarse con su novio desde hace trece años, Manuel Santillán, cuando cometió un pequeño error. Un día antes de la boda fue a buscar su vestido blanco, quedó encantada con el diseño y se lo llevó en una bolsa “tipo cartón”.
Lo cargó durante varias paradas en el centro de Campana, haciendo esos trámites que dejó para último momento. Pero cuando llegó a su casa… ¡se dio cuenta que tenía la bolsa agujereada! ¡24 horas antes de pasar por la Iglesia perdió el vestido!
Mariana utilizó las redes sociales, los medios de su ciudad y todo lo que tuvo a su alcance para ver si alguien se había encontrado con la prenda, pero nunca apareció.
Una lástima porque, como dicen en el sitio Campana Noticias, “la solidaridad de la gente resulta fundamental para que esta historia termine como sus protagonistas la soñaron, y que el percance sufrido sea solo una anécdota para compartir con los hijos muchos años después”
Ya lo sabían los antiguos pensadores: un nombre esconde muchas cosas. No siempre son cosas auspiciosas, como parece sucederle al bueno de Sam Sung, un especialista en marketing que trabaja… en Apple.
¡Ay, pobre Michael Warner! A los 58 años, este hombre de Texas era alcohólico sin remedio. Por eso la peor noticia que recibió fue cuando, debido a problemas en su garganta, el médico le prohibió la ingesta de bebidas.
Desesperado, se le ocurrió una solución única: le pidió a su mujer que lo ayude y se armó un enema de vino de Jerez. Pero no cualquier enema: uno hecho con dos botellas de litro y medio de vino de Jerez. Lo que ninguno de los dos sabía era que la concentración etílica iba a ser tal que lo mataría. En la autopsia la Policía encontró un nivel de alcohol en la sangre del 0,47, seis veces más de lo permitido para manejar.
La mujer fue acusada de homicidio por negligencia y de destruir el testamento del fallecido. “Estoy segura de que así es como él quería morir porque amaba sus enemas, se hizo de jabón, de café”, aseguró en el juicio, del que salió absuelta.
¡Ya no quedan ídolos! En su flamante autobiografía, Rod Stewart contó que solía consumir cocaína de una manera poco convencional. Como temía que la adicción a las drogas acabara con sus fosas nasales, y afectara su voz, el cantante se jugó por algo más ingenioso.
“Comprábamos supositorios contra el resfrío y le cambiábamos la medicación por pequeñas dosis de cocaína. Luego, la tomábamos por vía anal. Desde allí el cuerpo, que es una cosa maravillosa, las disolvía sin problema”, confesó en “Rod: The Autobiography”, según cuenta Spin.
¡Pobre Lady Gaga! ¡Qué semanita! No sólo se juntó con Julian Assange porque la apuró en público M.I.A., sino que también vomitó en pleno show (¡pero su voz siguió sonando igual! ¡maravillas de la tecnología!).
Quizás esperando cambiar la tendencia, la excéntrica cantante pasó por lo de Donatella Versace y se llevó algunos vestidos. No sabemos cómo es la relación entre Gaga y la hermana de Gianni, pero lo cierto es que le dio un modelo… ¡viejísimo!
El mismo que usó, y volvió famoso, Elizabeth Hurley en 1994… ¡en la premiere de “Cuatro Bodas y un Funeral”! Muy vintage todo:
¡Droga, droga, muera la droga!. Ya lo decía Xuxa y en Son Cosas Mías! -un ambiente libre de todo lo feo- lo reafirmamos.
Miren, sino, el caso de James Brown, un promotor inmobiliario portugués que perdió su nariz por su adicción a la cocaína. Luego de nueve años de consumir el poderoso estupefaciente a diario, se le destruyó el cartílago del septum nasal.
La noticia se conoció cuando el multimillonario de 45 años de edad fue condenado por habérsele encontraron cocaína escondida en los conductos de ventilación y el techo plegable de sus Bentley de lujo.