Diario de una pareja que nació y crece en Instagram

“No sé si decir que nosotros nos enamoramos gracias a Instagram… ¡pero la verdad es que tuvo mucho que ver!”, confiesan entre risas Agustín Gotlib y Lucila Godoy sentados en el living de su casa en Almagro. El le sostiene la mano y la escucha enamorado. Hace poco más de un año que viven juntos, pero se comportan como si fueran dos adolescentes embobados el uno con el otro.

Ellos representan el costado más elegante y cuidado de Instagram Argentina, con cuentas personales muy populares, que reúnen casi 150 mil seguidores entre ambas, y en donde publican imágenes tomadas por ellos mismos, pero que bien podrían estar expuestas en cualquier galería de una gran ciudad. Además, desde hace un año retratan su amor en @TwoSomeProject, un perfil que es una cuidada ventana a su vida cotidiana, incluyendo desayunos, viajes, abrazos y besos en paisajes increíbles. Sin el crudo realismo o la genuina cursilería que suelen tener muchos enamorados, en este caso son imágenes en donde el amor se encuentra en la lente de quien retrata, que puede ser cualquiera de los dos. De hecho, el primero de los muchos desnudos que aparecen en el perfil no es el más esperado.

“Estábamos en un lugar increíble de Nueva Zelanda, en una playa, y Agustín me quería sacar una foto desnuda sí o sí. Y yo le dije que sólo accedería si le sacaba yo primero a él sin ropa, porque no creo en esos roles”, explicó Lucía, quien fue por muchos años modelo y paseó sus ojos negros por todo el mundo antes de volcarse ella misma a la fotografía. Agustín, en cambio, siempre estuvo detrás de la cámara y hoy tiene un estudio que genera contenido para perfiles de Instagram de grandes empresas, que buscan en él su olfato para poder transmitir mensajes en esta red social.

Cuando una marca de cerveza contrató a Agustín para que eligiera a distintas personas que puedan reflejar historias de vida interesantes, pensó en ella. “Pero no hubo ni a palos un flechazo inmediato ni un amor a primera vista. Los dos conocíamos el trabajo del otro en Instagram, pero los corazoncitos que nos mandábamos eran likes, nada más”, aclara Lucila.

Por ese entonces, además, ninguno estaba soltero y tuvo que pasar un tiempo hasta que estuvieron solos y viajaron a Uruguay por trabajo, a donde fueron una semana a sacar fotos para Instagram, y volvieron a Buenos Aires siendo una pareja.

“Para muchos de nuestros amigos fue un shock, porque veníamos de estar en historias largas y parecía raro creer que esto podía ser para siempre. Todo fue muy rápido e inverosímil visto desde afuera, pero nosotros sabíamos que estábamos en presencia de algo muy fuerte y real”, puntualiza ella.

A pesar de que todo lo que les pasa termina reflejado en fotos que son vistas por decenas de miles de personas, ninguno de los dos cree que eso los vuelva exhibicionistas, o potenciales objetos de deseo para los mirones.

“Nunca nos ponemos a pensar que una imagen nuestra con diez mil likes fue vista por personas de todo el mundo. La inmensa mayoría de ellos son totalmente desconocidos. Y tampoco recibimos agresiones, creo que a diferencia de otras redes sociales (Facebook, por ejemplo), acá en Instagram encontramos gente que valora nuestra mirada y que se pone contenta con nuestras alegrías. Nuestra pareja tiene un universo interior riquísimo, somos compinches y estamos llenos de códigos, pero eso nunca lo mostramos: es nuestro mundo más privado”, explica Agustín mientras se acerca a Lucila y le da un beso. El movimiento despierta al otro protagonista de la historia que está con ellos en el sillón hogareño. Es Pedro, el bebé que tuvieron en el mes de diciembre y que también ya es parte de sus vidas y de sus perfiles en la red social. “Ni habían pasado tres meses de noviazgo y nosotros ya hablábamos de Pedro, porque los dos sabíamos que queríamos ser padres y que lo íbamos a bautizar así”, explica Lucila.

En la era de lo espontáneo, esta pareja sabe bien lo que quiere y no le teme a la planificación: “Incluso antes de nacer Pedro, ya habíamos decidido que cuando nuestro primer hijo cumpliera cinco nos íbamos a ir un año de viaje alrededor del mundo y al regresar íbamos a tener al segundo. Hoy es un proyecto de vida que nos entusiasma y por el que trabajamos cada día. No es que no nos dejemos sorprender, es que realmente creemos que lo nuestro tiene magia y es para siempre”.

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