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Una taza de café para ayudarse

#25Tazas es una ficción con historias que suceden con un café de por medio y que invitan a ser leídas compartiendo una espresso perfecto. Todos los jueves, una nueva entrega, de la mano de Philips Saeco.

Si recién empezás a leerla, la historia arranca acá
Entrega anterior

 

El frío viento de Comodoro Rivadavia le pegaba en la cara a Lola y hacía que le ardieran aún más los ojos, que estaban brilllosos con lágrimas de impotencia y bronca. No entendía cómo podía ser que Federico se enojara tanto con su visita inesperada… ¿por qué le molestaba a su novio que ella hubiese decidido dejar la universidad en Buenos Aires para venir a visitarlo y estar con él? ¿cómo podía ser que ese encuentro, que debía ser una fiesta, había terminado en una discusión?

Lola había pegado el portazo luego de los reclamos de Federico y ahora caminaba, apurada y desorientada, por las calles de esa ciudad que nunca había visitado y que, hasta hace alguna semanas, apenas había oído nombrar. Sin embargo, ese punto patagónico del mapa se había convertido en el centro de su vida y de sus preocupaciones. Pensaba en esos cambios cuando, sin quererlo, se tropezó y cayó en una vereda despareja.

 

-¿Estás bien? ¿Te lastimaste? –escuchó mientras le tendían la mano.

-Sí, sí, perdón, me pasó por atolondrada, estoy –le respondió

 

Al recuperarse, Lola vio que era un cartero el que le ofrecía ayuda. Se sacudió el polvo que le había quedado en las rodillas y aprovechó para preguntarle dónde podía sentarse a tomar un café.

 

-Mirá, acá cerca hay un bar, justo estoy yendo para allá, seguime-le dijo Alejandro

 

Caminaron juntos tres cuadras sin hablar. Y es que ambos tenían sus cabezas puestas en los problemas que los agobiaban. Lola sentía que se había jugado por amor pero que la apuesta que había hecho no había sido suficiente. Alejandro, por su parte, había ideado un plan para conquistar a Carolina, una cordobesa que le robó el corazón, y sentía que no tenía margen para fallar.

Al llegar al bar Lola decidió sentarse cerca de uno de los ventanales mientras que Alejandro, cargado con su bolso lleno de facturas de luz y algunos pocos paquetes, buscó a “las tres viejas” que debían darle una mano. En el fondo, entre risas y comentarios sobre las noticias que mostraba el televisor del lugar, Amelia, Rosa y Vicenta estaban como todas las mañanas poniéndose al día y organizando la jornada.

 

-Me dijo tu hermana que necesitás de nuestra ayuda…-lo encaró Amelia.

-Sí, chicas, ¡las necesito! Sé que, aunque no se los pedí, estuvieron prendiendo velas y rezándole a San Antonio por mí –comenzó diciendo Alejandro, sin poder ocultar su fastidio- pero esta chica que me gusta está con problemas y creo que ustedes pueden ayudarla y salir ganando…

-A ver, contanos –le dijo Rosa

-La pasión de Carolina es cocinar, es lo que ella ama hacer. Por eso dejó su trabajo de secretaria y se puso un pequeño emprendimiento de viandas caseras. Cocina riquísimo. Mi hermana Vero me contó que ustedes siempre se quejan de que no pueden comer con sal ni con mucho picante…

-¡Estamos viejas, querido! Ya ni me dan ganas de cocinar…-le retrucó Amelia

-¡Justamente! Creo que podrían probar su servicio, que ella les haga comida rica y sana.

 

Amelia, Rosa y Vicenta se miraron y asintieron. No tanto porque la propuesta las seducía tanto como porque conocían a Alejandro desde que era chico y sabían que Verónica estaba genuinamente preocupado por él.

Feliz con la noticia, el cartero besó en el cachete a cada una de las mujeres y comenzó su recorrido diario por la ciudad. En la despedida Amelia, a la que todos conocían por su percepción, la descubrió en el bar a Lola, que permanecía ajena a todo lo que sucedía alrededor y tenía la vista perdida en la calle. Decidió acercársele, como tantas veces había hecho con otras personas

 

-Disculpame, querida, ¿te molesta si te leo el futuro en la borra de café…?

 

Una misma mañana puede regale alegrías a algunos y tristezas a otros, pero un cruce inesperado y un taza de café pueden servir para encontrar soluciones

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4 comments

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  1. Meina 13 febrero, 2016 at 10:58

    Επίσης, Κουμπηδιαβαζω για την ναζιστικη Θουλη ενα αποσπασμα απο την wikipedia και στο αφιερωνω.This kwdelnoge was to be put to use to save the Fatherland and create a new race of Nordic Aryan Atlanteans. A new MESSIAH would come forward to lead the people to this goal.”Τωρα το ποιοι περιμενουν επισης να ερθει ο Μεσσιας να σωσει την ανθρωποτητα ως απολυτος δικτατωρ -όπως και οι ναζι- το αφηνω να το απαντησεις εσυ.

  2. Zarina Bahadur 6 mayo, 2016 at 16:31

    Woow he leído los dos artículos os me han encantado por favor decidme cuando harás la continuación. Por favor no me vallas a dejar en suspenso quiero saber ¿¿¿que le dijo le leyó en su futro???

  3. Nicolas 4 octubre, 2016 at 01:07

    Uno nunca sabe que le depara el futuro, ni porque las personas actuan de la forma que lo hacen. Hay veces que nuestras intenciones o deseos son muy puros y buenos, pero las cosas no salen como se esperaba. Pero la vida es asi, una satirica comedia que solo nos hace reir cuando le pasa a otro. Muy lindo relato, ideal para el cafe. Saludos.

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