Un café va a descubrir lo que vendrá

#25Tazas es una ficción con historias que suceden con un café de por medio y que invitan a ser leídas compartiendo una espresso perfecto. Todos los jueves, una nueva entrega, de la mano de Philips Saeco.

Si recién empezás a leerla, la historia arranca acá
Entrega anterior

 

Amelia agarró el abrigo que había dejado apoyado en la silla y se lo puso en los hombros. La correntada que venía de la puerta del bar la había puesto de incómoda y de malhumor. Casi medio siglo viviendo en Comodoro Rivadavia y aún no podía soportar ni el viento ni la temperatura del lugar. Además, y como si esto fuera poco, la mujer que acababa de salir corriendo del bar, había dejado la puerta entreabierta luego de tropezar con su mesa y hacer temblar las tazas de café.

Rosa y Vicenta, vieron el terror en sus ojos, y con el tiempo que llevaban de conocerse, descubrieron lo que estaba ocurriendo. Amelia estaba teniendo una premonición.

Ella nunca se consideró a sí misma una bruja, sino más bien alguien más atenta a la realidad que el resto. Pero es cierto que, cuando nació en España muchos años atrás, su abuela materna aseguró al conocerla que la beba tenía un don. Esta historia que le había transmitido su madre, la hizo pensar durante toda su vida. Y sin saber si fue una realidad o una profecía auto cumplida, desde su adolescencia, Amelia suele tener presentimientos sobre todo lo que pasa a su alrededor. Sus premoniciones desde entonces nunca fallaron, y ha sorprendido a todos los involucrados en ellas con su efectividad.

Amelia llegó con su mamá a Buenos Aires siendo una niña, escapando del hambre y de la miseria que traía la guerra. Criada entre costureras armenias y gitanas en San Telmo, al terminar la escuela trabajó como empleada en una de esas grandes tiendas que solían invadir la incipiente metrópolis a mediados de siglo XX. Una mañana estaba llegando tarde, caminando frenética por las callecitas porteñas y, al doblar una esquina se chocó de frente con Enrique, que también andaba apurado y sin mirar por dónde iba. El flechazo fue mutuo e instantáneo, y convenció a Amelia de algo que siempre había sospechado: no importa qué estemos haciendo, el amor siempre nos encuentra.

Enrique trabajaba en una empresa de petróleo y a los pocos meses de conocerse lo trasladaron a Comodoro Rivadavia, que por esa época era poco más que viento y algunas casas. Con su patria a un océano de distancia y su amor a punto de irse a más de mil kilómetros de ella, Amelia tuvo que tomar una decisión y dejó a Buenos Aires para seguir a su corazón. Jamás se arrepintió, aunque no terminó de sentirse cómoda en una ciudad que era diferente a lo que ella soñaba. A pesar de que ambos querían, con Enrique no tuvieron hijos y es una de las pocas cosas que lamenta. Él falleció hace cinco años pero Amelia se siente muy cansada como para volver a Buenos Aires o a España. “El viento me fue llevando de un lugar a otro y me dejó aquí”, suele decir entre una pena y una sonrisa.

Ese día en el café, y con la premonición entre sus cejas, Amelia no pudo evitar acercarse a la mesa de aquella mujer que huyo tan de prisa. El viento que había entrado a darle escalofríos, le había susurrado algo al oído.

 

Carolina no? Le dijo a quién había quedado en aquella mesa esperando por pagar la cuenta que Silvina no había tenido ni tiempo de pedir.

 

– Hola, mi nombre es Amelia. Leo la borra de café, ¿querés que te cuente tu futuro?-le dijo

– Eeeh…-A Carolina le sorprendió la propuesta- la verdad es que no estoy con plata, le agradezco señora pero…

-¡Es gratis! No te pido nada a cambio, sólo necesito que vos me dejes, siento que tengo algo importante que decirte.

 

A pesar de la desconfianza, a Carolina le divirtió la idea. La aparición del libro de su infancia manchado en manos de ese cartero fue una señal, ¿por qué no podría serlo esto también? Amelia miró con atención la taza que había quedado de aquel encuentro y sentenció:

 

-Pronto tendrás que tomar una decisión. El único barco que se queda en el mismo lugar es el que suelta el ancla. Y si el puente está roto, deberás cruzar por lo bajo.

 

Desconcertada, Carolina le preguntó qué significaba aquella imagen tan extraña. Amelia le tomó el hombro y le confesó que no lo sabía pero que sólo el tiempo podría ayudarla.

 

Una taza de café puede ser el lienzo en el que el destino nos revela sus planes, aunque de inmediato no podamos comprenderlo.

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5 comments

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  1. anuncios de prestamos de dinero en panama 25 octubre, 2016 at 17:58

    Justement c’est ce qui est critiquable : ils ne s’adaptent pas aux désavantages des nouvelles technologies puisque ils suivent l’actualité en fonction de leur encrage et ignorent le reste de l’actualité car pas assez connectée…Quant au hors sujet, je n’en ai pas vu beaucoup tellement ce sujet permet d’extrapoler sur d’autres sujets très liés les uns aux autres. Ne pas voir (ou refuser c’est selon) ces liens est aussi un sujet pertinent.

  2. http://www./ 2 febrero, 2017 at 23:16

    I attended Wheelus Junior High from 1961 to 1963 (my dad was the AB Provost Marshall). Our athletes had improved; we regularly beat the Italians, a Libyan junior high, and the “Oil School” in basketball, while the Italians and Libyans trounced us in soccer (I was goalie in my 1st exposure to the game.) By that time, if my memory serves, the primary foreign language class was Russian. (As a college freshman I ran into an old classmate from Wheelus who was majoring in Russian.)My favorite memory was the production of a Midsummer Night’s Dream at the Sabratha Fine Arts Festival in 1962.BTW, I have the 1963 Uaddan.

  3. autokredit sparkasse verden 11 febrero, 2017 at 13:12

    Det er jo nok sÃ¥dan noget. Nu blev han sÃ¥dan overrumplet af savnet sidst vi flyttede, sÃ¥ mÃ¥ske har det spøgt lidt..Og jeg er lykkelig over han kan lide det! (især fordi han vitterligt ikke har andet valg..) Eller jo – han kan gÃ¥ i 9 kl. igen pÃ¥ sin gamle skole med alle børnene i klassen under ham.. NOT!

  4. http://www.quickgamegold.club/ 8 mayo, 2017 at 12:32

    "Where the Constitution promised Freedom, the Left promises Equality."That's what the majority of Americans don't understand. They can't grasp the concept of freedom. Our immigrant ancestors did; that's why so many of them left the Old Country.

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