Un café para no sentirse tan solo

#25Tazas es una ficción con historias que suceden con un café de por medio y que invitan a ser leídas compartiendo una espresso perfecto. Todos los jueves, una nueva entrega, de la mano de Philips Saeco.

Si recién empezás a leerla, la historia arranca acá
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– Estás viniendo???? Por dónde andás????

 

Terminó de tipear y saludó a Diego, el operador de piso, juntó sus cosas y volvió a mirar la pantalla de su celular: no había novedades. Aunque era común que no respondiera de inmediato, habían pasado 40 minutos desde el primer mensaje. Lucas volvió a insistir

 

– Te falta mucho???? Seguro te olvidaste

 

La noche caía y comenzaba a bajar la temperatura. Salió a la puerta de la radio y trató de adivinar si alguna de las luces que pasaban por la calle era la del auto que tenía que pasar a buscarlo.

 

– Maaaaaaamááá! Dame señales de vida que me preocupoooo viejaaaaa

 

Entretenida como estaba con el reencuentro con Carolina, Silvina se había olvidado por completo de la hora y charlaba divertida con su ex secretaria, a quien había encontrado llena de energía y feliz con su emprendimiento personal. Extrañaba la complicidad que se había formado entre las dos y aunque no se veían desde hacía unas pocas semanas, ponerse al día les estaba llevando ya casi dos horas. El constante zumbido de su teléfono, sin embargo, la devolvió a su cotidianeidad: era su hijo con mensajes que no recibían respuesta

 

-¡Uh! ¡Me olvidé de Lucas! ¡Tenía que alcanzarle los botines!-exclamó con cara de preocupación

– ¡No me contaste nada de Lucas! Hace mil que no sé qué es de su vida, lo escucho todas las tardes mientras cocino, ¿en qué anda?- le preguntó Carolina

– Lo que sabés, sigue feliz en la radio pero parece que no puede cortar el cordón umbilical -dijo Silvina mientras con un gesto le pedía la cuenta al mozo- ¿podés creer que hoy me pidió que le lleve los botines a la FM porque tiene partido y se los olvidó? ¡24 años y sigue dependiendo de la madre!

– Bueno, digamos que el vínculo lo tienen los dos… vos también podrías cortarlo, ¿no?

 

Silvina se río con algo de culpa, dejó el dinero en la mesa y salió apurada del bar, respondiendo el chat del teléfono y tratando de recordar dónde había dejado estacionado el auto. En diez minutos llegó hasta donde la esperaba Lucas, con cara de fastidio

 

-No me mates, no me mates, no me mates

-Ya me imagino lo que pasó: te llamaron del trabajo, hubo un problema que sólo vos podías resolver y dejaste todo para ir a apagar ese incendio

– Te equivocás: me encontré a Carolina en la calle y nos pusimos al día

– ¿Carolina tu ex secretaria?

– Ajá

– Bueno, tan errado no estaba, sigue siendo que pusiste algo de trabajo por encima mío. ¿Le dijiste que la extrañás más que a mí?

– No seas exagerado. La extraño porque era genial y me entendía sin tener que explicarle mucho. Igual me dijo que cree se enamoró de un chico que le trajo una encomienda

– ¿Y por qué me contás eso?

– No, por nada… siempre pensé que Carolina y vos…

-¡Mamá! ¡Dejá de buscarme novia! Y arrancá que llego tarde al partido de fútbol

– ¿Te parece ‘un quemo’ que tu mamá quiera lo mejor para vos?

– Me parece ‘un quemo’ que por buscarme novia te olvides de mí y me hagas llegar tarde al partido…

 

Cuando llegaron a la cancha, Lucas le dio un beso a su madre antes de bajarse y le avisó que no lo esperara para comer. Se apuró a meterse en el vestuario, en donde lo recibieron con abucheos y burlas por la tardanza. Por tratar de esquivar una toalla que le tiraron, se chocó con el nuevo integrante del equipo

-Uh, perdoná, loco –se excusó

– Todo bien, soy Federico –le dijo extendiendo la mano

 

El partido estuvo reñido pero Federico metió el gol que les dio la victoria. Para él eso fue mucho más que marcar un tanto, trató de divertirse y sentirse distendido por primera vez desde que se había mudado a Comodoro Rivadavia, olvidándose por un ratito de Lola. Por eso, y a pesar de sus temores iniciales, aceptó ir con todos los jugadores a tomar algo después de pasar por las duchas

 

-¿Vamos por unas cervezas?-preguntó

-No, eso acá no corre en estos meses-le dijo Lucas- con este frío lo mejor es un café bien caliente. Pero venite y contanos más de vos, que hoy fuiste la estrella y no te toca pagar

 

Un café compartido, el mejor modo de celebrar algo más que una victoria

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