Twitter y las cuentas fake políticas

Desde hace unos días estoy viendo en mi timeline de Twitter numerosos RT con mensajes de periodistas acerca de sucesos de la realidad actual. Ayer, por ejemplo, me crucé tres veces con esto:

Estamos viviendo tiempos de elecciones en la Argentina y, como nunca antes, las redes sociales se metieron en la campaña. Recientes acusaciones de “campañas sucias” y proyectos para regular algunos de sus contenidos van creando de a poco las condiciones para que nos pongamos a pensar en serio cuáles son las ventajas y los límites de estas nuevas formas de comunicación.

En principio, algo que para mí es claro es que, a diferencia de Facebook, Twitter no encontró aún la manera de evitar la usurpación de identidades o la protección frente a contenidos que pueden dañar a la reputación de las personas. Las vías tradicionales para verificar cuentas o para denunciar abusos simplemente no funcionan.

En este panorama, desde hace tiempo se multiplicaron las cuentas falsas (o fakes) de referentes del periodismo y de algunos intelectuales. El ejemplo más acabado es este perfil de Jorge Lanata (que no tiene cuenta personal pública) que tiene casi 900 mil followers y sus tweets son muy populares:

No es el único: el fake de Magdalena Ruíz Guiñazú tiene casi 60 mil, mucho más que el usuario oficial

Y son muchísimos los ejemplos (con menos seguidores)

En todos los casos anuncian que son cuentas “no oficiales”. Lo más raro de todo es que son cuentas que se siguen entre sí y se retroalimentan de contenido (haciéndose RT o favoriteando). Es cierto que en la mayoría de los casos no tienen muchos seguidores, pero cuentan con actualizaciones diarias y, gracias a los RT de los usuarios más populares, tienen tweets con mucho alcance.

Son todos personajes que uno podría ubicar con un pensamiento crítico a la gestión kirchnerista, así que no se puede descartar que detrás de ellos haya motivaciones políticas, aunque también sólo pueden ser cuentas que buscan sumar seguidores genuinos para luego ser vendidas.

¿Qué habrá detrás? ¡Ojalá te toquen vivir tiempos interesantes!

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