¿Por qué las nuevas startups tiene nombres tan complicados?

Cuando, a mediados del siglo XX, las Páginas Amarillas vivieron su época de gloria, muchas empresas entendieron que debían estar delante de sus competidores y se lanzaron a una carrera febril por rebautizarse con una palabra que arrancara con “A”.

Décadas después, un par de chicos bautizaron a un buscador de Internet Google por Gúgol, el número formado por uno seguido de cien ceros o mientras que otros le ponían al suyo Yahoo! por “Yet Another Hierarchical Officious Oracle”

Hoy todo es mucho más complicado y los servicios tienen nombres rarísimos, casi impronunciables. Mencionemos, sólo por nombrar algunos, a los super exitosos Flickr, provenientes de Vancouver, o Tumblr, la plataforma de blogueo de Nueva York. A esos fonemas prácticamente impronunciables, también se les suma excentricidades como GoDaddy, Zynga, Hulu

¿De dónde viene esta moda de ponerle a las startups nombres tan complicados? Según este artículo de The Wallstreet Journal con el que me topé por un tweet de @tomyto, hoy es casi imposible lanzar una empresa con presencia digital sin contar con un nombre que tenga su propio dominio digital. Así que hay que conseguir un nombre que tenga su web libre…

El inconveniente es que ya se registraron cerca de 252 millones de sitios en Internet, así que para sensato afirmar que los nombres más clásicos están tomados y los que no son tan clásicos, también. La respuesta que hallaron a este problema es buscar juegos de palabras inventados. Aunque nadie sabe bien qué significa esto, quieren que “los nombres transmitan una sensación de energía y frescura”, entre otras cualidades que parecen importantes pero son vacías. Sin embargo, estas creaciones no siempre llegan a buen puerto y, sin plata para contratar a expertos en nombres (sí, los naming advisers existen), los propios fundadores tienden a ser los que bauticen sus proyectos.

Hoy por hoy, la tendencia marca tener un nombre corto, de no más de 7 letras, lo que implica amputar sílabas, letras y sonidos. Sin plata para poner en la compra de un dominio, el australiano Anthony Goldbloom, por ejemplo, decidió crear un algoritmo que le muestre todas las combinaciones pronunciables de letras que tengan 3 sílabas y cuyos “.com” no estén tomados. Terminó con Kaggle para su proyecto de big data. Un drama de la vida es que “Kegel” es el nombre del ejercicio que deben realizar las mujeres para prevenir la incontinencia urinaria. Otros tienen que luchar contra cosas impronunciables…

¡Problemas para los emprendedores actuales! Pero problemas mucho peores para nosotros, pobres usuarios que debemos hacer malabares con la lengua para pronunciar sus nombres

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