Guía Intriga para saber todo sobre la circuncisión

Hace mucho que no hago una Guía Intriga (pueden ver todas acá). Y la verdad es que después de leer este artículo de la NYMag me dieron ganas de hablar de circuncisión, algo de lo que me di cuenta que sé poco. Por eso, y aunque los impresionables frunzan el ceño, acá tienen todo lo que tienen que saber sobre circuncisión…

¿Qué es exactamente una circuncisión?

En pocas palabras, circuncisión es la extirpación del prepucio del pene, la pielcita que cubre la cabecita o glande. En términos científicos, “la polera de la charupa”

¿Por qué se circuncida un hombre?

Puede ser por varias razones. En muchos casos es una práctica religiosa (que ya se realizaba en siglo V antes de Cristo) o una decisión médica. En la religión judía, la circuncisión es obligatoria (aunque hay excepciones). En países como los Estados Unidos, por ejemplo, es una tradición cultural.
En 2006, según estimaciones de la OMS, el 30 % de los hombres del mundo era circunciso.

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¿Sirve para algo una circuncisión?

Se trata de un tema que a veces trae polémica. Quedan pocas dudas de que un pene circuncidado junta menos mugre, pero con un poco de atención es posible obtener la higiene necesaria para no contraer enfermedades sin tener que hacer esta mutilación.
Muchos creen que la circuncisión reduce el riesgo de contraer cáncer y HIV. La verdad es que, en cuanto al cáncer, un prepucio intacto tiende a atrapar bacterias contra la piel delicada y permeable del glande. Eso puede crear un entorno que fomenta infecciones y, con el tiempo, aumenta el riesgo de cáncer. De todos modos, el cáncer de pene es ya muy raro, constituye apenas el 0,2 por ciento de todos los cánceres en los hombres de los Estados Unidos.
En cuanto al HIV, los científicos descubrieron que la superficie interna del prepucio contiene un gran número de células inmunes que atraen a los virus. Y como el prepucio tiende a atrapar los gérmenes, produce una infección. En estudios aleatorios sobre SIDA y circuncisión en el África subsahariana, se encontró que la circuncisión en masa generalizado podría reducir las tasas de infección por el HIV en un 60 por ciento o más.
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¿Cómo se realiza una circuncisión?

Ya sea que la circuncisión la realice un obstetra o un mohel (la figura judía destinada para esto), la operación sigue unos pasos más o menos iguales. Primero viene la anestesia. En general, le dan al bebé algo dulce para distraerlo y lo sedan. O usan una crema tópica en el pitulín o unas inyecciones cerca de la cola, en donde están los nervios. Algunos mohels, en cambio, no usan nada.
Después de abre la pielcita que sobra y se la despega bien de la cabeza del pene. A partir de allí se pueden usar cualquiera de estos tres elementos:
A partir de la operación, los padres deben chequear que no haya sangrado o fiebre cada media hora. El dolor y la molestia recién se va a la semana.
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¿Cambia en algo tener la charupiña al descubierto?

Para el hombre, la circuncisión puede dejarle menos sensible el glande, pero nada más. NYMag tiene el testimonio de Hugo Schwyzer, un profesor que se circuncidó de grande (a los 37) y cuenta su experiencia. Es muy interesante y lo pueden leer acá.
Para las mujeres, todo depende de sus gustos y experiencias. Quizás acá en Argentina sea más común encontrarse con chicos no circuncidados, por lo que la piel extra no sorprenda. En otras latitudes, es toda una revelación. Las lectores más osadas pueden contar su experiencia, claro.

¿Es seguro?
¡Claro! Hay problemas sencillos como infecciones y sangrado excesivo, propias de cualquier cirugía. Pero además, puede haber un “recorte” excesivo o fuera de lugar. Si hay demasiado prepucio, puede adherirse al pene y no dejar realizar bien la cicatriz. Si hay demasiado poco, un injerto de piel puede ser necesario para llenar el vacío. Hay dos muertes por cada millón de circuncisiones hechas en los Estados Unidos.

¿Hay gente en contra de la circuncisión?

¡Uff! Muchísimos. Por ejemplo, el autor Andrew Sullivan, afirmó: “Si los padres arrancaran la piel de sus hijos en cualquier otra parte del cuerpo, sería arrestado por abuso. Lo que nadie dice es que lo que está detrás de esta práctica es religión, no la medicina. Muchos hombres seculares, llevan las cicatrices de la religión de otra persona en su propio cuerpo para la vida. Creo que destruir las zonas de placer sexual de un niño sin su consentimiento expreso es una forma de abuso infantil.”
Christopher Hitchens tiró una parecida: “Es difícil imaginar algo más grotesco que la mutilación de los genitales del niño”.

La nota original de la que saqué muchas
de las imágenes y datos la pueden leer acá

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3 comments

Agrega el Tuyo
  1. Lettie 2 enero, 2017 at 18:52

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