Celebrevity de la semana: Laura Bozzo

Bienvenido al principio del fin si te gusta lo bizarro tanto como a mí. Conocí en profundidad a Laura Bozzo hace unos días con NiñoPol y no puedo dejar de ver YouTubes de sus programas.
Su historia es difícil de contar, porque es complicado no ser parcial. Pero se puede decir que ella es una especie de Moria Casán (en su encarnación televisiva) del Perú. Se trata de una abogada de aquel país que conquistó la pantalla chica con un talk-show muy polémico y de modesto presupuesto.
El esquema era muy parecido al de “Moria y vos” o Jerry Springfield: analizar casos bizarros, casos muy bizarros, y casos muy pero muy bizarros. Todo un tufillo a armado y guionado, pero en el sutil límite en la que vive aquella ficción que de tan avergonzante se vuelve morbosamente adictiva y nos hace rezar porque sea verdad.
Piñas, insultos en cámaras, tribunas abucheando, miserias humanas, consejos profundos de “la dotora Laura” (como le dicen sus invitados): ésa era más o menos la fórmula de “Laura de América“.
Hasta ahí, más o menos todo en orden. Al menos, en el orden de las cosas televisivas. Sin embargo algo sucedió a mediados de los 90, cuando Laurita pasó de acérrima enemiga del régimen de Fujimori a una ferviente admiradora del primer mandatario de ojos chiquitos. ¿La razón? Una nunca confirmada relación sentimental con Montesinos, mano derecha del Menem nipón.
Cuando en 2002 ordenan su captura por encubrimiento y malversación de fondos (parece que recibió regalos muy onerosos de su amante, garpados por las arcas públicas), Laura cae presa (en realidad, se apuró cuando salió la órden de captura a tomar un avión a Miami, los pasajeros se avivaron y casi la linchan).
La conductora recibe una condenan a cuatro años de prisión domiciliaria. ¿Qué hace la brava? ¡Declara como domicilio el canal de tele! Así que se pasa toda su condena laburando con su programa, como si nada. Sin embargo, su imagen queda dañada.
Actualmente Laura está desempleada, porque nadie quiere contratarla. En Perú la odian y en México la miran con recelo por querer parecerse mucho a Cristina.

Sola, pero sin vencerse, promete un día regresar triunfal a Perú y volver a resolverle la vida a la gente humilde de su patria.

Mientras tanto, YouTube tiene sus mejores momentos, así que la gente humilde con banda ancha tiene un respiro. Es un problema elegir qué postear, porque son en general videos de diez minutos, que completan el programa en tres partes, sin publicidad. Muchos me agradecieron lo que subí el jueves de una pajarera que quiso transformar a una lula, así que ahora les presentó el caso: “Mamá, soy lesbiana”. Un tímido pastel elige la tele para contarle a su madre su condición sexual. Y, como era de esperar, aparece su novia y se arma flor de tole-tole. Dura menos de dos minutos. Para empezar bien el sábado:

http://www.youtube.com/watch?v=1aFjcR7goH8&rel=1]

Otro caso lindo en tres partes: uno, dos, tres.

Comparte este post

Sin Comentarios

Agrega el Tuyo