Aviva Giles

Hace poco tuvo la oportunidad de hablar con Joaquín, un morrudoso que trabaja en la empresa más importante de máquinas expendedoras de café, gaseosas y golosinas del país. Finalmente, tuve la oportunidad de sacarme una duda que me aquejaba desde hacía mucho: cómo hacen las máquinas, tanto ésas como las expendedoras de boletos de los colectivo, para reconocer las monedas.

El sistema es muy sencillo: las máquinas toman tres datos de las monedas ingresadas:

  • el diámetro (por un láser que tienen dentro)
  • el grosor (también por un láser)
  • el peso (con un sensor que lo detecta al caer el objetoy chocar contra una chapita)
A partir de esos datos, se puede saber qué moneda cayó. La coincidencia de los tres factores impide, por ejemplo, que un objeto del mismo tamaño que no sea una moneda (un disco de cerámica, por ejemplo) sea tomada como tal.
Esto también explica el conflicto actual con las monedas nuevas rechazadas en los colectivos: el Banco Central autorizó la emisión de monedas con el canto liso en vez de con rayitas, cambiando el peso que tenían históricamente las originales. De este modo, las máquinas ya no las reconocen.
“AvivaGiles” es trademark

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